Gabriela Mistral, nacida en Vicuña, Chile, fue una poetisa, diplomática, y pedagoga, reconocida como una de las principales figuras de la literatura chilena y latinoamericana. Perteneció al movimiento modernista cuyo auge fue entre 1880 y 1920 fundamentalmente en la poesía. Sus principales características fueron la constante inclusión de imágenes sensoriales, el uso de un vocabulario culto y refinado, dándole más importancia al lenguaje que al significado en sí, el verso alejandrino (el cual consiste en catorce sílabas métricas con acento en la 6° y 13° sílaba), un notable cosmopolitismo (admiración por la ciudad de París), el escape de la realidad al emplear elementos ficcionales, la melancolía con respecto a lo otoñal y nocturno, las referencias al amor delicado y al erotismo sensual, así también como la oposición de la cultura hispánica con la anglosajona. Todos estos elementos apuntan a lograr la belleza ante todo; una frase que lo demuestra es “El arte por el arte mismo.” En este sentido, se podría afirmar que el movimiento modernista tiene cierta semejanza al romanticismo en lo que concierne a la excelencia de la imaginación y la importancia que se le da a los sentimientos, buscando la perfección.
Una vez consideradas las características del modernismo, las podemos comenzar a buscar en un poema de nuestra autora en cuestión.

Camila Guerra, Camila Pereira Gomes y María Lizzi.
