La vida en obra, Alfonsina Storni

Alfonsina Storni, una mujer feminista que lucha por los derechos de las mujeres, defendiéndolos en cada una de sus obras. A pesar de tener una historia complicada y trágica en determinados momentos, supo expresar sus ideales y descontentos a través de sus poemas, logrando así superar los mayores obstáculos en su vida.  Siempre fue reconocida por su capacidad de describir su interior, y mostrar su simpleza, considerada la poetisa del posmodernismo argentino. Su temática recorre un camino que parte del romanticismo clásico hasta llegar a algunos coqueteos con el erotismo.043_003

 Su primer libro de versos “La inquietud del rosal”, escrita en el año 1912, fue la obra que le permitió entrar en la revista Nosotros, y adentrarse en el círculo literario. Seis años después, en la misma revista, se publica su segundo y una sus más importantes obras “El dulce daño”. El poema más relevante dentro de este libro es “Sábado”, donde se refleja toda la ironía con la que escribe y en la que se pueden observar varios espacios en blanco (según ella, le daba silencio, el espacio para marcar los acordes armoniosos y poéticos).

 Su tercer obra literaria, fue publicada en 1920, “Languidez”. Esta, es probablemente un hito dentro de su carrera, aquella obra que disparó su fama a las nubes y fue merecedora de varios premios y reconocimientos literarios, tanto nacionales como internacionales.

 LANGUIDEZ :
Está naciendo Octubre con sus mañanas claras
he dejado mi alcoba envuelta en telas,
anudado el cabello al descuido,
mis plantas libres, desnudas juegan.

Me he tendido en la hamaca,
muy cerca de la puerta un poco amodorrada
el sol está subiendo, ha encontrado mis plantas
y las tiñe de oro.

Perezosa mi alma ha sentido que,
lento, el sol subiendo estaba
por mis pies y tobillos
así, como buscándola.

Yo sonrío, este bueno de sol,
no ha de encontrarla pues yo que soy su dueña,
no sé por dónde anda, cazadora ella parte y trae, azul, la caza.
Un niño viene ahora, la cabeza dorada.

Se ha sentado a mi lado sin pronunciar palabra,
Como yo al cielo mira, como yo sin ver nada
me acaricia los dedos de los pies,
con la blanca mano, por los tobillos.

Las yemas delicadas de sus dedos desliza,
por fin, sobre mis plantas ha puesto la mejilla,
y en la fría pizarra del piso el cuerpo tiende
con infinita gracia.

Cae el sol dulcemente, oigo voces lejanas,
está el cielo muy lejos, yo sigo amodorrada
con la rubia cabeza muerta sobre mis plantas
un pájaro la arteria que por su cuello pasa.

 Analizando todos sus poemas, creemos estar en condiciones de decir que Alfonsina demostraba cada uno de sus sentimientos, especialmente aquellos oscuros, que se encuentren conectados a la paz eterna. Anunciando así, su trágico y triste final. Siguiendo esta misma línea, en la que se manifiestan los pensamientos y quejas hacia la sociedad, esta escritora, luchaba por los derechos de la mujer de ser amada y amar, poder ser madre sin documentos civiles. Refiriéndose siempre al hombre de dos maneras: una negativa, como un ser autoritario e intolerante, y una positiva, describiéndolo como un ser pensante, sensible y bello.

Abril Moreyra y Mauro Giordano.

 

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